Que consuelo aquel...
Cae la noche y mil dudas me arropan, el miedo acaricia mi espalda mientras me susurra que tarde o temprano perderé, es mi soledad quien me anhela y sonrie al verme sola, tan sola, como siempre estube, tan sola, sin ser cierto, ella me persigue. Vuelve a meterse en mi cama, haciendo que mi almohada huela a anhelo y añoranza, creando escalofrios que me hielan el alma... Pues la tengo herida de soñar despierta sin creer en nada, de cerrar los ojos y quedarme a oscuras, porque mi mente no calla, y todo lo veo negro, me envuelvo en otro cielo que pertenece a mi otro ayer, a aquel amanecer que no me daba consuelo, a aquel atardecer que mezclaba mi sueño con mi desvelo, me vuelvo a estremecer, pensando que he perdido el sentido de volver a creer, que no quiero seguir adelante, que he dejado de entender que las palabras se quedan cortas si no llevan un consuelo despues, despues de otro amenecer sin comprender, de otro atardecer sin tenerte, de otra noche tan distante, y pensandole a quien... Que me he vuelto a perder en el fuego de tus ojos, en la ira de tu cuerpo, y mi corazón un templo de hielo, dentro derretida sin abastecer, porque no te encuentro, porque no demoro en hacerte daño tambien... Porque no vuelvo en mi, no vuelvo a ser, no encuentro el freno, destruirme pretendo... Pretendo desaparecer, quizá, de donde ahora creo que nunca me hayé...