Sola a veces...
Mi corazón bombea sangre cual herida abierta, que todavia no cede ante cualquier protesta, que pretende cubrirse y dejarse de historias, que ahora está sensible y cualquier roce le afecta, le abruma, me cumbra cada frase de perdon que denuestras, un arrepentimiento que todavia no comprendo ni cedo, ni excedo, pero todo llega. Si me duele al recordar ciertas palabras, se agrieta la herida al sonsacar malas intenciones donde no las hay, pero yo vuelvo atrás, de donde ahora pienso que no debi irme, de donde ahora siento que cometí el error de arrepentirme de dar una confianza que todavia no era firme. Y vuelvo a arrebatirme, mediando un dialogo que no existe cierto acompañante que me acredite que mis errores son sabios, que mis palabras un chisme... Y vuelvo sola a herirme, pensando que nunca debí olvidarme, pensando que no debería haber bajado la guardia, haberme vuelto vulnerable, endeble a tus alagos, no debi embelesarme de un amor que no fluye, o dejó de fluir a su manera. Vuelvo a verlo gris, cuando ya se borró de mi escala de color, y suelo perderme entre penunbras, una vez más, yo. Aquí estoy en un laberinto que presento al resto cual mi mente, que nadie comprende que se cuece, que cualquiera entiende, pero carecen de algo tan dañino como se siente. Porque van unido: corazón y mente. A veces duelo, a veces daño, a veces vuelvo, tal vez engaño... A veces... Tanto...