Y yo...
Tragate tu orgullo y dime a que saben las lágrimas de incomprensión, esa dolientes palabras que amenazan con decirte aquello que nadie se atrevió. Que tu corazón es indeleble, inflexive cuando cree tener razón, y si te dan motivos para atacar atacas sin final, porque tu estragia de gracia es ignorar, y sabes bien que no hay consiga ganar en eso de hacer sentir un desecho a los demás, en eso eres vital. Que no f uncionas a insultos, yo no funcio sin hablar, mas podré callarme demasiadas cosas y asentir sin increpar pero a veces se colma, y una más, y tú sin reaccionar, y otra más y tú sin detenerme una vez más, y quizá cuando vuelva no estarás y no comprenderás que mi defensa es la retirada porque me hierve la sangre que me hagas rabiar, y me molesta llegar a decirte cosas que me quiero guardar, y me provocas... Hasta que rebiento, y que más te da? Te lo he dejado fácil esta vez, parece que quieras marcharte y sin quererte detener en la incentidumbre de si puede ser lo mejor o no, te dejas perder. Tu orgullo intacto, otra vez, y yo... Que egocentrica soy!